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Librar a la humanidad de hambre y malnutricion requiere no solo habilidades tecnicas, «sino sobre todo un genuino espiritu de cooperacion que una a todos los hombres y mujeres de buena voluntad», exhorta Benedicto XVI.
Al recibir en audiencia en el Vaticano a los participantes de la 34ª conferencia general de la FAO –Organizacion de las Naciones Unidas para la Alimentacion y la Agricultura--, el Papa constato los obstaculos para acabar con el flagelo del hambre: «conflictos armados, enfermedades, calamidades atmosfericas, condiciones ambientales y desplazamiento forzoso masivo de poblacion».
Lejos de caer en desalientos en el camino de superacion de esta tragedia, tales dificultades deben «servir como motivacion para redoblar nuestros esfuerzos a fin de proporcionar a cada persona su pan cotidiano», animo el Papa.
Pero «el esfuerzo conjunto de la comunidad internacional para eliminar la malnutricion y promover el genuino desarrollo necesariamente pide estructuras claras de gestion y supervision --indico--, y una evaluacion realista de los recursos que se necesitan» para afrontar una diversidad de situaciones.
«Requiere la contribucion de cada miembro de la sociedad –individuos, organizaciones voluntarias, empresas, y gobiernos locales y nacionales— siempre con el debido respeto de los principios eticos y morales que son patrimonio comun de todos los pueblos y fundamento de toda la vida social», añadio.
Y es que es clave, apunta el Papa, enraizar todas estas iniciativas en la «dignidad inalienable y en los derechos de la persona humana».
«Hoy mas que nunca la familia humana necesita encontrar las herramientas y estrategias capaces de superar los conflictos causados por diferencias sociales, rivalidades eticas y grandes disparidades en niveles de desarrollo economico», reconoce.
Asi lo sintetiza: «La humanidad esta sedienta de paz verdadera y permanente –una paz que solo puede suceder si los individuos, grupos a todo nivel y lideres de gobierno cultivan habitos de toma de decisiones responsables, firmemente arraigadas en los principios fundamentales de la justicia».
Y no se puede fracasar «en reconocer como el fundamento de la autentica justicia el destino universal de los bienes de la creacion», subraya el Papa a los miembros de la FAO.
Igualmente apunta en la religion «una poderosa fuerza espiritual para curar las heridas del conflicto y de la division».
Como subrayo el Santo Padre, «la actividad de la FAO por el desarrollo y la seguridad alimentaria claramente apunta a la correlacion entre la difusion de la pobreza y la negacion de los derechos humanos basicos, empezando por el derecho fundamental a la nutricion». «Paz, prosperidad y respeto de los derechos humanos estan inseparablemente unidos», insistio.
«¡Es tiempo de asegurar, por el bien de la paz, que ningun hombre, mujer o niño jamas vuelva a pasar hambre!», concluyo.
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