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La oracion, para el cristiano, es llevar a Jesus en el corazon, considera Benedicto XVI.
Es la conclusion a la que llego este miercoles durante la audiencia general en la que presento las enseñanzas del obispo Afraates el Sabio», quien vivio en el actual Irak, al que definio como «uno de los personajes mas importantes y, al mismo tiempo, mas enigmaticos del cristianismo siriaco del siglo IV».
«Segun este antiguo “Sabio”, la oracion se realiza cuando Cristo habita en el corazon del cristiano, y lo invita a un compromiso coherente de caridad con el projimo», explico el Santo Padre a los mas de 15 mil peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.
Citando al obispo iraqui, el Papa explico que la oracion «es aceptada cuando consuela al projimo. La oracion es escuchada cuando en ella se encuentra tambien el perdon de las ofensas. La oracion es fuerte cuando rebosa de la fuerza de Dios».
«Con estas palabras, Afraates nos invita a una oracion que se convierte en vida cristiana, en vida realizada, en vida impregnada de fe, de apertura a Dios y, asi, de amor al projimo», explico el Santo Padre.
Fiel a la tradicion siriaca, el sabio obispo presento la salvacion realizada por Cristo «como una curacion y, por consiguiente, a Cristo mismo como medico».
«En cambio, considera el pecado como una herida, que solo la penitencia puede sanar».
«Un hombre que ha sido herido en batalla --decia Afraates--, no se avergüenza de ponerse en las manos de un medico sabio». Y añadia: «del mismo modo, quien ha sido herido por Satanas no debe avergonzarse de reconocer su culpa y alejarse de ella, pidiendo el remedio de la penitencia».
Para el Papa al igual que para Afraates, Cristo es el «maestro de oracion».
Con su intervencion, el Santo Padre continuo con la serie de intervenciones sobre los grandes personajes de los origenes de la Iglesia.
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